Mortales

Autónoe

Autónoe era la hija mayor de Cadmo y Harmonía. Era hermana de Sémele, amante de Zeus y madre de Dioniso. Tras su muerte, ella y sus hermanas difundieron el rumor de que ésta había sido un castigo divino por acostarse con un mortal y decir que había sido con el rey de los dioses.

Se casó con Aristeo, que era un dios menor hijo de Apolo y la ninfa Cirene, muy vinculado a la caza, el ganado y la agricultura. Con él tuvo a Acteón, que, como su padre, era aficionado a la caza.

Fue el centauro Quirón quien instruyó a Acteón como cazador. Ya siendo un joven, durante una cacería con sus cincuenta perros, el hijo de Autónoe se topó con Ártemis, que se estaba dando un baño, y la observó. Como castigo por ello, la diosa lo transformó en un ciervo y sus propios perros lo persiguieron y devoraron. Sin embargo, los propios perros se desesperaron al no encontrar después a su amo y Quirón tuvo que fabricar un muñeco de Acteón para calmarlos.

Autónoe ayudó a su hermana Ino como niñera de Dioniso, y más tarde fue parte de su séquito como una ménade. Fue entonces cuando participó en el asesinato de su sobrino Penteo, hijo de Ágave, durante un estado de locura infundido por el propio Dioniso como castigo por haber calumniado a su madre Sémele tras su muerte.

Pausanias cuenta que se marchó de Tebas afligida por la muerte de su hijo y por todas las desgracias de su familia, y que fue a vivir a la aldea de Mégara, donde permaneció hasta su muerte y en la que se encuentra su sepulcro.

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