Olímpicos

Deméter

Deméter era una de las diosas de la primera generación, hija de Crono y Rea y hermana mayor de Zeus. Era, además, una de las más importantes al ser la diosa de la agricultura. En ocasiones se la considera olímpica y en otras no, puesto que vivía alejada del resto de dioses. No tiene presencia en demasiados episodios, pero en la vida religiosa de los griegos era la más adorada a través de los misterios eleusinos. Lógicamente, el sustento principal de los mortales era la agricultura y por ello el culto a Deméter era de los más importantes.

«La diosa Ceres con los símbolos de la fertilidad» Abraham Janssens, siglo sXVII

No tuvo un consorte oficial, pero sí tuvo descendencia con sus hermanos Zeus y Poseidón. Con el primero tuvo a Perséfone, que es el motivo del episodio más célebre de Deméter. Hades raptó a su hija mientras estaba en compañía de unas ninfas —que a partir de ese momento fueron castigadas y se convirtieron en las sirenas—. Deméter se deprimió tanto que desatendió la tierra mientras la buscaba y todo murió. Finalmente, Zeus se cansó de esta situación y mandó a Hermes a buscar a Perséfone, pidiéndole que mientras salía del inframundo no comiera nada. Bien porque Hades la engañó, bien porque no estaba tan a disgusto con su raptor, el caso es que comió seis semillas de granada y eso la ató al infierno. A partir de ese momento tuvo que pasar seis meses como reina del inframundo, en los que la tierra languidecía —invierno— y otros seis junto a su madre, momento en el que todo volvía a florecer —verano—.

Pero mientras buscaba a su hija tuvo ciertos percances. Uno de ellos fue su encuentro sexual no deseado con su otro hermano, Poseidón. Deméter se negó a yacer con él y tomó forma de yegua. Se ocultó entre más caballos, pero su divinidad llamaba la atención y Poseidón tomó la forma de un semental para violarla. Fruto de esta unión nacieron una hija, Despena, que se convirtió en una de las figuras centrales del culto eleusino, y un caballo negro llamado Arión que tenía el don del habla.

Otro episodio destacable que ocurrió durante esta búsqueda es precisamente el que da origen a los misterios eleusinos, y es que Deméter fue acogida por el rey de Eleusis mientras viajaba de incógnito y en agradecimiento quiso hacer inmortal a su hijo mayor, pero al ser interrumpido el proceso, cambió la recompensa por enseñar al menor, Triptólemo, el arte de la agricultura. Él fue quien lo difundió por toda la tierra y marcó el inicio de estos ritos anuales.

Pero no todas sus relaciones con el sexo opuesto fueron forzadas. Deméter se enamoró en una ocasión de un hijo de Zeus y la pléyade Electra, Yasión. Éste había sido iniciado en los misterios de la diosa y los había difundido por Grecia. La conoció en la boda de Cadmo y Harmonía y se enamoraron. De su unión nacieron Pluto, personificación de la riqueza, y Filomelo. Pero Zeus no aprobaba la relación y terminó con ella fulminando a su propio hijo Yasión con un rayo.

 

Episodios en los que interviene:

El rapto de Perséfone
Las ofensas de Tántalo

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