Exposiciones

«Músicas en la Antigüedad»

Músicas en la Antigüedad ha sido una exposición organizada por la Obra Social La Caixa y el Museo del Louvre, en la que hemos podido disfrutar de un recorrido por instrumentos, himnos y representaciones en el arte pictórico y escultórico a través de 373 piezas, que dan testimonio del importante papel de la música en las culturas antiguas, en este caso Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma. Nosotros la visitamos a finales de julio en el CosmoCaixa de Madrid y os vamos a hablar sobre ella y algunos de los temas que trata.

Hermes con la Lira. Siglo II d. C. Procedente del santuario de Mitra en Mérida.

La muestra comienza con instrumentos restaurados o recreados, para a continuación pasar a la estrecha relación entre la música y la divinidad.  Como ese es nuestro campo, en esta reseña haremos un recorrido paralelo por diferentes dioses griegos y episodios mitológicos que aparecen en la exposición.

Así, por ejemplo, a Hermes se le atribuye la invención de la lira; hecho plasmado en una de las piezas principales, una escultura de mármol del siglo II procedente de Mérida. Precisamente el atributo más conocido de Hermes, el caduceo, lo obtuvo de Apolo al intercambiarlo por la lira.

Precisamente Apolo es otro de los protagonistas de la exposición. No podía ser de otra forma, siendo dios —entre muchas otras cosas— de la música. En concreto destacamos un episodio: el de su enfrentamiento musical con el sátiro Marsias. El instrumento del sátiro era el aulós, que Atenea había inventado, pero no había querido por verse fea tocándolo —y razón no le faltaba; luego volveremos a eso—. Marsias era tan bueno con el instrumento que desafió a Apolo con su lira. Las juezas, las musas. El premio, tratar al perdedor como le diera la gana. Hay varias versiones sobre cómo se desarrolló la competición, pero en todas pierde Marsias y es desollado vivo y colgado de un pino por su orgullo. Un castigo divino por pretender igualarse, o incluso ser mejor, que los propios dioses.

Lecánide (tipo de vasija) de figuras rojas que representa el concurso musical de Apolo y Marsias. Siglo IV a. C. Encontrada en Tarento.
Hombre tocando el aulós

Volvamos a Atenea y su poco favorecedor instrumento. ¿Qué es el aulós? Una flauta doble que para tocarla se hinchaban las mejillas. Atenea pretendía imitar el lamento funerario —una composición arcaica llamada «treno»— de las gorgonas al llorar la muerte de su hermana Medusa. Pero no tenía tanto entusiasmo por ese proyecto, porque en cuanto se vio reflejada poniendo esa cara, tiró el aulós bien lejos. Este mismo, el original, es el que recogió Marsias. Para muestra un botón. Podemos ver que no es precisamente el instrumento más glamuroso en esta escultura del siglo VI a. C. procedente de Chipre.

Uno de nuestros objetos favoritos de la exposición es el kílix —que es una copa de vino de fondo plano— en el que se representa a Lino, al que se considera el creador de la poesía lírica, enseñando música a Museo, que algo tenía que ver con Orfeo —¿ayudante? ¿maestro? ¿discípulo? No está muy claro—. Lino, que sí era hermano de Orfeo, enseñó música a varios discípulos, y algunos muy célebres. Probablemente el más famoso fue Heracles, aunque no era un alumno ejemplar; éste le abrió la cabeza con su propia lira en un arrebato después de que Lino le regañara.

Kílix del siglo V a. C. que muestra a Lino enseñando música a Museo.

Pero no todo era de la antigüedad, aunque no por ello menos interesante. Pudimos ver en directo diversos cuadros del siglo XIX procedentes del Louvre de temática mitológica y que involucraban la música. En cuanto a los himnos, pudimos ver —y escuchar— el Himno a Apolo, la composición de Gabriel Fauré de 1894 utilizando la transcripción del arqueólogo Théodore Reinach del primer himno délfico.

Aunque nos hayamos centrado en la relación de la mitología griega con la música, aunando nuestro tema con el de la exposición, no queremos desmerecer el resto de piezas magníficas de Mesopotamia, Egipto y Roma. A destacar también otras secciones, como el mapa de la expansión de los instrumentos por el Mediterráneo y su evolución, o la parte de los niños —y no tan niños— donde podías componer tu propia pieza.

Os dejamos de propina con este precioso sarcófago romano del siglo II, procedente también de la colección del Louvre, que representa a las musas y que nos tuvo un buen rato entretenidos adivinando cada una según sus atributos —cosas que hacemos la gente como nosotros y que nos lo pasamos bomba, aunque a veces nos ganemos que nos miren raro 😛 —.

En definitiva, salimos de la visita haciendo una valoración muy buena de la muestra. Y queremos hacer una mención especial a las dos maravillosas muchachas que nos acompañaron; nuestras ex compañeras de Historia 2.0, Carmen Herranz y Marta Hernández.

 

Fechas de exposición Músicas en la Antigüedad:
Barcelona: del 8 de febrero al 6 de mayo de 2018
Madrid: del 9 de junio al 16 de septiembre de 2018

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