Mortales

Fineo

Fineo nació en Tracia, durante la expedición de su hermano Cadmo en busca de Europa. Su madre, Telefasa, murió allí al dar a luz. Sus otros hermanos, Fénix y Cílix, habían abandonado el viaje antes de su nacimiento para fundar sus propios reinos por el camino. Su padre era Agénor, rey de Tiro.

Se convirtió en el rey de Tracia y se casó en primeras nupcias con Cleopatra, hija de Bóreas y Oritía, de la que tuvo dos hijos. Más tarde la repudió para casarse con Idea, hija del rey escita Dárdano.

Fineo era ciego, y sobre esa condición existen varias versiones:

Según Higino y Apolonio de Rodas, Apolo le concedió el don de la adivinación y el rey hizo mal uso de él, revelando los planes de los dioses. Por este motivo, Zeus lo cegó y envió a las Harpías para que lo torturaran, no dejándole comer. Es la versión más popular, en la que más tarde participan los Argonautas Zetes y Caláis en su liberación y obtienen a cambio información sobre cómo sortear los peligros de su viaje.

Diodoro de Sicilia da una versión completamente diferente. En ella, cuando los Argonautas llegaron a sus tierras se encontraron con que Fineo había cegado y encarcelado a sus dos hijos. Su nueva mujer, Idea, los había acusado de intentar violarla y él la había creído. Los jóvenes suplicaron ayuda a los Argonautas, pero Fineo los recibió diciendo que no se metieran en sus asuntos. Zetes y Caláis, tíos maternos de los muchachos, fueron quienes dieron el primer paso y rompieron sus ataduras, matando a los que se les enfrentaban. Entonces el propio Fineo entabló combate y Heracles lo mató. Tras eso, los Argonautas se apoderaron del palacio y liberaron también a Cleopatra, hermana de los Boréadas. A Idea la mandaron de vuelta con su padre para que fuera él quien la castigara.

Apolodoro comenta estas dos versiones y añade también otra en que le habría cegado Poseidón por enseñar a los hijos de Frixo la forma de navegar desde la Cólquide hasta la Hélade.

Paléfato da una versión mucho más terrenal, según la cual Fineo se quedó ciego por la edad y perdió a sus hijos varones. Le quedaron dos hijas, Erasia y Harpiria, a las que llamaban “las Harpías”. Éstas dilapidaban su fortuna y por ello la gente decía que “le quitaban el sustento”. Zetes y Caláis, convecinos e hijos de un hombre llamado Bóreas —pero no el dios del viento—, se compadecieron de él y expulsaron a sus hijas de la ciudad, mientras que dejaron como administrador de sus riquezas a un tracio.

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